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Seis meses para dos mil dólares

Antes y después del living del flip de Las Heras 2184, de Michela Bertolotti: los costos ocultos de comprar una propiedad para invertir

Se comete en flipping más seguido que cualquier otro error. Y es tan común que ni siquiera se percibe como error.

Comprar más o menos bien.

La cuenta mental que firma la seña

Es esa compra que “parece” un buen negocio. La cuenta que hiciste caminando por la propiedad: “bueno, sale 80, le meto 20 de obra, la vendo a 120, saco 20”. Y firmás la seña con esa cuenta rebotando en la cabeza.

El problema no es que esa cuenta esté mal. Es que está incompleta. Tiene tres números (compra, obra y venta) y un flip real tiene más de diez. Cada uno de los que faltan resta.

Después hacés los números de verdad. Y aparecen los detalles.

Todo lo que no estaba en la cuenta mental

Estos son los costos ocultos de comprar una propiedad para invertir. Los que casi nunca entran en la cuenta de la caminata:

  • Gastos de escritura.
  • Comisión de la inmobiliaria en la compra.
  • Impuestos.
  • Expensas mientras la propiedad está vacía.
  • Costos de obra que no tenías cotizados.
  • Cambios en el proyecto que no estaban previstos.
  • Meses de venta que se estiran más de lo esperado.
  • Comisión del corredor al vender.
  • Un ajuste de precio final para cerrar.

Se reparten en cuatro momentos: al comprar (escritura, comisión, impuestos), durante la obra (lo que no estaba cotizado y los cambios), mientras la propiedad espera (expensas, servicios, meses de venta) y al vender (comisión y ajuste final). Son los gastos de comprar y vender una propiedad que la cuenta mental no ve.

Cuando ponés todo eso en el Excel, el margen se comió la mayoría de la ganancia. O toda.

La cuenta real de un flip: de veinte a dos

Tomemos la misma cuenta de la caminata y hagámosla completa. Números redondos, de ejemplo, en miles de dólares:

  • Compra: 80.
  • Escritura, comisión de compra e impuestos: 5.
  • Obra: los 20 previstos más 4 entre lo que no estaba cotizado y los cambios: 24.
  • Seis meses de expensas y servicios con la propiedad vacía: 1,5.
  • Comisión del corredor al vender: 3,5.
  • Venta: no a 120, sino a 116 después del ajuste final para cerrar.

Costo total: 114. Venta: 116. Ganancia: 2. Los veinte de la cuenta mental se convirtieron en dos mil dólares.

Ninguno de esos gastos fue una sorpresa de verdad. Todos eran previsibles. Simplemente no estaban en la cuenta.

Y el ejemplo es optimista: supone que la obra se desvió apenas un veinte por ciento y que la venta tardó lo previsto. Alcanza con que se estire dos o tres meses más para que la ganancia llegue a cero.

El flip cerró, pero no ganaste

No perdiste plata. Pero pusiste seis meses de tiempo, energía mental y capital para sacar dos mil dólares que no dan para nada.

Por eso un flip no deja ganancia aunque se venda bien: no por culpa de la obra ni del mercado, sino porque se compró con un margen que nunca existió. Y si lo medís en tiempo es peor, porque dos mil dólares en seis meses es un margen por día que no paga el riesgo que corriste.

Tampoco sirve consolarse con el porcentaje. Lo que paga seis meses de trabajo es la plata que queda al final, no un ROI prolijo en el papel. Es la diferencia entre rentabilidad porcentual y ganancia absoluta.

Y esa historia empieza en el momento exacto de la firma. En la seña con la cuenta mental.

Cómo hacer bien los números antes de comprar

La cuenta que protege el margen se hace al revés que la cuenta mental. No arranca en el precio de compra: arranca en el precio de venta.

  1. Partí del valor de reventa real, con comparables propios y no los del que te la vende.
  2. Restá los gastos de venta: comisión del corredor y un ajuste de precio para cerrar.
  3. Restá la obra cotizada y un colchón para lo que no está cotizado.
  4. Restá los costos de tenencia por los meses reales de obra y de venta, no los ideales.
  5. Restá los gastos de compra: escritura, comisión e impuestos.
  6. Restá el margen que querés ganar. Lo que queda es el precio máximo que podés pagar.

Así se calcula el margen de un flip: precio de venta real menos compra, gastos de compra, obra, tenencia y gastos de venta. Si lo que queda no alcanza, la propiedad está cara, por más linda que sea. Por eso la ganancia en el flipping se hace en la compra, no en la venta.

Si estás empezando y querés ver el método completo, está ordenado paso a paso en la guía de flipping inmobiliario en Argentina.

El profesional no firma con cuenta mental

El flipero profesional no firma con la cuenta en la cabeza. Firma con el Excel abierto, con los costos reales calculados uno por uno, con el margen protegido incluso ante los imprevistos previsibles.

Y si el número no cierra, no firma. Aunque le guste la propiedad. Aunque sea la zona que quiere. Aunque parezca una oportunidad. Aunque haya invertido dos semanas de análisis.

Así es como fracasamos rápido, como en Silicon Valley: mejor un no a tiempo que seis meses tirados.

El “más o menos bien” es lo que separa al flipero que vive de esto del que se pasa dos años intentando y termina volviendo a su trabajo anterior.

Comprar bien es el trabajo más tedioso del oficio.

Y es lo único que garantiza que haya oficio.

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