Cuando ordenamos las propiedades del portal por precio, de menor a mayor, hay una categoría que aparece siempre arriba de todo: los internos.
Departamentos sin balcón, sin vista, con ventanas al aire y luz o al patio interno del edificio. Baratos, muy baratos comparados con los que dan a la calle o al contrafrente. Y ahí, en lo más barato del filtro, es donde el flipero novato cree que encontró la oportunidad.
¿Conviene comprar un departamento interno para hacer flipping? Casi nunca. No por un problema de obra ni de metros cuadrados, sino por quién lo compra al final: el comprador de interno paga por precio, no por obra. Un negocio que depende de una remodelación que nadie va a pagar no es un negocio.
Por qué no conviene comprar un departamento interno para hacer flipping
El comprador de interno no paga la obra
El departamento interno no es un objeto de deseo. Es una solución de compromiso. Solo lo compra el que no tiene otra opción, el que compra por ticket porque le alcanza para eso y nada más.
Y ese comprador, el desesperado por precio, no paga extras por una remodelación hermosa. Paga lo mínimo posible por meter la cabeza bajo un techo propio, sin importar si la cocina es nueva o vieja.
Ahí se rompe la ecuación. Si tenés claro qué es el flipping inmobiliario y cómo funciona el negocio, sabés que todo vive de la diferencia entre lo que ponés en la obra y lo que el mercado te devuelve por esa obra. Cuando el comprador no valoriza la reforma, esa diferencia no existe.
La trampa dentro de la trampa: no están tan baratos como deberían
Encima, los internos no están tan baratos como deberían.
Todos los dueños quieren venderlos al precio de los externos. Pocos los bajan lo suficiente como para que el negocio cierre. El descuento que ves en el portal ya está consumido por el defecto: no es una oportunidad escondida, es el precio que corresponde a un departamento sin luz.
Es el mismo error de leer el precio sin mirar el techo de reventa. Ya lo escribí acá: barato no es lo mismo que infravalorado. Un interno tiene tope, y el tope no lo ponés vos.
Por qué no se vende un departamento interno reformado
Un interno mirado como oportunidad de flip suele terminar durmiendo en los portales, esperando un comprador que no llega:
- El que quiere pagar poco encuentra otro interno más barato, sin obra.
- El que quiere obra elige un externo, aunque cueste más.
Y vos, en el medio, con tu flip terminado que no se vende. Esa es la razón de fondo de por qué no se vende un departamento interno reformado: perdés por los dos lados, porque no sos el más barato del filtro ni sos el mejor producto del edificio.
Departamento interno o externo: la diferencia que decide el negocio
La diferencia entre departamento interno y externo para invertir no se mide en metros. Se mide en cuánta gente puede comprarlo.
El externo le sirve a casi cualquier comprador: al que busca vivienda, al que busca renta, al que busca revender más adelante. El interno recorta ese grupo a los que solo miran el número final.
Y el grupo comprador es la variable que define el tiempo de venta. Menos gente mirando es más días en el portal, más costo de tenencia y más presión para bajar el precio. Por eso, con el mismo presupuesto y frente a la decisión de departamento interno o externo, casi siempre conviene el externo más chico antes que el interno más grande.
¿Conviene remodelar un departamento interno?
Conviene remodelar un departamento interno si vas a vivirlo o alquilarlo. Para venderlo, casi nunca.
La obra en un interno tiene un problema que ninguna otra propiedad te da: no podés arreglar lo que está mal. Podés cambiar la cocina, el piso, el baño, la instalación eléctrica. Lo que no podés cambiar es la falta de luz natural y de vista.
Todo lo que gastás mejora justo las cosas que el comprador de interno no está mirando, y deja intacto lo único que sí mira.
Ventajas y desventajas de un departamento interno para invertir
Para ser justos, un departamento interno para invertir tiene cosas a favor:
- Ticket de entrada bajo: entrás al mercado con poco capital.
- Menos ruido de calle y, en general, más tranquilidad.
- Como renta, la relación entre lo que pagaste y lo que cobrás de alquiler suele cerrar bien.
Y las que pesan cuando el negocio es comprar, remodelar y vender:
- Grupo comprador chico.
- Tiempo de venta largo.
- Techo de reventa bajo, sin importar la calidad de la obra.
- La plata de la remodelación no se recupera.
- El defecto que define el precio no se corrige con obra.
Resumidas así, las ventajas y desventajas de un departamento interno dicen algo simple: como inversión de renta puede cerrar; como flip, casi nunca. Son dos negocios distintos y conviene no mezclarlos.
La única excepción: el interno regalado
La única excepción es un interno que consigas por regalo.
Un precio tan por debajo del mercado que el negocio ya esté hecho el día que firmás, sin depender de la obra ni del enamoramiento de nadie. Ahí no estás comprando un flip: estás comprando una diferencia.
Fuera de ese caso, el interno entra en la lista de qué propiedades descartar antes de perder tiempo analizándolas. Si te estás preguntando qué propiedad no comprar para flipping, empezá por ahí: por la que es barata por un motivo que no podés cambiar.
Porque a interno regalado no se le miran los dientes.
Virgilio Raiden
Experto en flipping inmobiliario | +100 operaciones en Estados Unidos y Argentina | Autor de Compra, Remodela, Vende, Gana | Fundador y Director de Flipping Master
Cada nota de este blog responde una duda real del flipping inmobiliario. Si querés aprender el método completo paso a paso, tenés varias opciones:
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